Mis inicios más remotos
Desde que tengo memoria, el dibujo siempre ha sido parte de mi desarrollo como persona, descubriendo el poder que un simple lápiz me otorgaba. Podía hacer algo que otros no y pronto asumí que se trataba de algo especial. Pronto, fui afinando mis habilidades y poco a poco fui integrando nuevos materiales, ¡y eso me encantaba! Ya no solo dibujaba, sino que podía crear formas tridimensionales con cartón, plastilina, papel maché y descubrí lo asombroso que era transformar el mundo que me rodeaba.


Del lápiz al pincel
Si hay algo que puedo afirmar con certeza es que el dibujo nunca termina, solo cambia el instrumento con el que se dibuja, y mi camino en las artes plásticas fue justamente ese. No solo trazaba con lápices, ahora era con pinceles largos y eso implicaba involucrar cada vez más el cuerpo y emplear más sentidos.
Cincel y pincel


